El ajedrez requiere de una gran capacidad mental. Y, también, de una gran fortaleza psicológica. Son muchos los aspectos que se pueden trabajar desde la psicología aplicada al ajedrez. A medida que aumenta el nivel de juego, los aspectos psicológicos de los jugadores van ganando mayor importancia en la competición y, en muchas ocasiones, son decisivos para el desenlace de la misma. Estos recursos psicológicos propios (atención, concentración, toma de decisiones, auto-gestión emocional) son habilidades y capacidades que se pueden entrenar y optimizar.

Existen diferentes formas de trabajo psicológico con los jugadores de ajedrez aunque aquí, por motivos de espacio, dividiremos estos trabajos en tres momentos muy conocidos en cualquier deporte y en dos formatos:

El trabajo se podría hacer antes, durante y después de la competición. Y el entrenamiento a realizar podría hacerse de forma grupal y/o individual (lo ideal, sería compaginar ambas modalidades en un trabajo a lo largo de las tres fases). Por motivos de espacio es imposible describir cada uno de los detalles que se pueden trabajar en estas fases y la atención se centrará en uno de los aspectos más recurrentes entre los ajedrecistas: el diálogo interno negativo.

Diálogos internos negativos

Los diálogos internos son uno de los fenómenos más habituales que se da en la práctica deportiva. En ajedrez, estos mensajes son incluso más recurrentes por la propia naturaleza del juego. Se defi ne diálogo interno como el diálogo personal manifi esto o no, en el que el deportista interpreta los sentimientos, percepciones y convicciones, y se proporciona así mismo instrucciones y reafi rmaciones(1). Estos mensajes, que en ocasiones pasan desapercibidos para el propio jugador, son de vital importancia para el fluir de la partida. En ajedrez, por ejemplo, son más o menos habituales afirmaciones del tipo:

* Otra vez lo volví a hacer! Tenía clara ventaja y he vuelto a desaprovechar la situación. No me entero de nada…

* ¿Por qué no habré hecho hace cuatro jugadas Ag5 que me dejaba en una posición excelente? Mira en la porquería de posición que estoy ahora.

Esto son solo dos ejemplos muy sencillos y concretos del tipo de diálogos internos más habituales que se producen. En muchas ocasiones, son inevitables. Lo importante no es que aparezcan sino qué hace el jugador con estos mensajes, cómo puede gestionarlos durante la partida teniendo en cuenta que tiene un tiempo limitado en la misma.

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