El ajedrez, como deporte, tiene unas particularidades difíciles de comprender para alguien que no hay estado involucrado en sus competiciones. El procesamiento de la información y la toma de decisiones constantes, así como el impacto emocional que estas tareas conllevan en el deportista y que fluctúan considerablemente dependiendo del momento de la partida, hace muy complejo explicar con precisión las principales características a las que se ve sometido un ajedrecista.

En mi trabajo como psicólogo dedicado al ajedrez y con el objetivo de ofrecer herramientas concretas a los deportistas para optimizar su rendimiento durante el entrenamiento y la competición, he buscado de forma incansable en multitud de deportes ajenos al ajedrez nuevas técnicas y métodos de afrontar los diferentes momentos de la competición. Para ello, he indagado, desde el campo psicológico, en algunos deportes conocidos que guardan relación, aunque lejana, con el ajedrez. El fútbol o el baloncesto han llamado mi atención y, aunque son deportes donde el aspecto físico es decisivo y el grupo toma un protagonismo central, elementos que en ajedrez no son tan determinantes, siempre he encontrado alguna idea fresca que llevar a mi campo. Otros deportes, como el tenis, siguen manteniendo esa parte física pero también toma una posición central la individualidad y el no contacto de los deportistas, dos componentes distintivos también del ajedrez. Además, en tenis existe una amplia bibliografía referida al componente mental y su influencia en el rendimiento, hecho que me ha llevado a leer asiduamente artículos y material sobre el mismo.

No es mi pretensión hacer un recopilatorio de todos los deportes y sus características donde he buscado información, ideas, sugerencias, etc. Por encima de todos los deportes siempre hubo uno que captó poderosamente mi atención: el billar.

Buscando analogías

Que el ajedrez y el billar guardan muchas similitudes es algo manifiesto para cualquier persona. Mientras leía para la elaboración de este artículo, han sido varias las referencias que billaristas reconocidos han realizado sobre el ajedrez. Por ejemplo:

  • ¿Qué es lo que más le apasiona del billar? Lo que me gusta del billar es que es parecido al ajedrez. Es muy psicológico aunque hay una ejecución que lo complica todavía más. No es simplemente hacer una carambola sino que las bolas muchas veces las mueves donde tú quieres y dominas el juego. Y cuando es más difícil más me llama la atención.  El billar también es inacabable ya que por muy bien que lo hagas de aquí 30 años vendrá alguien y lo hará mejor. No hay un límite.

(Dani Sánchez. Entrevista en La Vanguardia, 2011). Dani es uno de los jugadores más laureados de la historia del ajedrez nacional (16 veces Campeón de España) y todo un referente a nivel internacional (4 veces Campeón del Mundo de billar a tres bandas) http://www.lavanguardia.com/deportes/otros/20111214/54241041077/billar-dani-sanchez-barcelona-trofeo-internacional.html

  • Siempre has sido deportista. ¿Por qué el billar te llena más que cualquier otro deporte? He hecho fútbol, atletismo, judo, snowboard y otros deportes físicos. Pero una lesión de tobillo me impidió seguir con ellos y me empecé a aficionar a deportes más psicológicos como el ajedrez. El billar lo descubrí a los 19 años con los amigos y desde entonces me ha fascinado: es un juego muy estratégico y psicológico, debes meterte en la cabeza del contrario.

(Héctor Luna. Entrevista en The Billarist, 2016. Héctor es Campeón de la Copa de España de billar en 2016) http://thebillartist.com/08/02/2016/hector-luna-entrevista-billar/

Pero lo que más llamó mi atención es que cuando estaba leyendo y escribiendo algunas ideas para este artículo cayó en mis manos: Ajedrez y billar, mundos paralelos de César Martinicorena (Revista Peón de Rey, nº 126). En este extraordinario artículo, César desglosa las principales similitudes que encuentra entre el ajedrez y el billar (él es un jugador profesional de billar y también ha competido en ajedrez). Me gustaría utilizar algunas de sus ideas para como punto de apoyo para lanzar algunas ideas desde la psicología aplicada:

Esa caprichosa silla, que puede ser un cómodo sofá cuando el juego va como lo has planeado, se torna en colchón de faquir al ser uno el asediado, el inseguro, el que ha adelantado un peón antes de tiempo y lo ha dejado en manos de las fieras.”

Este es un elemento esencial en ambos deportes y, desde un punto de vista psicológico, son muy interesantes los procesos por los que puede atravesar tanto el billarista como el ajedrecista. Tanto en uno como en otro deporte, los momentos en los que le toca “mover” al rival son extremadamente delicados para la psicología del jugador. Los diálogos negativos que, en ocasiones, se dan merman considerablemente el resto del juego. Por el contrario, una buena gestión de esos momentos de silencio y espera, marcarán la conexión con el juego y servirán para estar concentrados en la próxima ejecución. Hay una pequeña diferencia en estas situaciones: mientras que en billar la mesa está cambiando constantemente, en ajedrez pasan muchos minutos sin que hayan cambios bruscos. Esta aclaración hay que tenerla en cuenta a la hora de entrenar o seguir una estrategia mental para estos momentos de la competición: mientras que en ajedrez podemos proponer al jugador que se centre en los elementos que están presentes y que se focalice en profundizar en la posición, por ejemplo, en billar esto resulta imposible por la propia dinámica del juego y la propuesta debería ir encaminada en estar centrado en uno mismo y lograr el nivel óptimo de activación, generando autoimágenes significativas y potenciando la confianza en las propias habilidades.

“¿Cómo es posible atender o dominar todo ese flujo de sensaciones, buenas o malas, sentado en una pequeña silla?”

Este es uno de los trabajos esenciales donde la psicología puede apoyar a ambos jugadores: darles estrategias mentales para gestionar la presión, los pensamientos, los diálogos, el nivel de activación, los momentos perdidos, la concentración… Ampliaremos más esta información en el siguiente punto.

“¿Cómo lidiar con una brutal subida de pulsaciones sin las posibilidades que ofrecen los deportes tradicionales?”

Aquí es donde el entrenamiento previo adquiere un carácter determinante. Muchos jugadores no saben hacer frente a estas situaciones y no logran regular sus niveles de activación o sus estados emocionales. Fruto de esto, aparecen con mayor frecuencia los errores y terminan perdiendo partidas donde tenían buenas opciones o, al menos, podían seguir luchando. Son muchas las técnicas psicológicas en relajación que se han estudiado y empleado a lo largo del último siglo en diferentes deportes. Además, con muy buenos resultados. En mi caso, he trabajado con ajedrecistas, por ejemplo, la técnica de la relajación progresiva o la relajación autógena. En los siguientes audios, seleccionados expresamente por su calidad y profesionalidad, podéis encontrar ejercicios al respecto para practicar.

Hay una idea esencial para poder gestionar adecuadamente estos momentos a partir de las técnicas descritas: que se integren dentro del proceso de entrenamiento, es decir, que estos ejercicios, o variantes más personalizadas que elija el deportista, formen parte de su entrenamiento habitual. En el excelente libro El juego interior en tenis (W. Timothy Gallwey), dice “…su mente está tan concentrada que se halla en calma. Su mente constituye una unidad con la actividad del cuerpo, y las funciones inconscientes o automáticas están operando sin la interferencia de pensamientos. En una mente totalmente concentrada no hay espacio para pensamientos sobre el desempeño del cuerpo, y mucho menos para pensamientos sobre el cómo de ese desempeño. Cuando un jugador se encuentra en este estado, no hay nada que interfiera con la plena expresión de su potencial para actuar, aprender y disfrutar.” Este fragmento me resulta esencial para transmitir la idea clave que quiero: es necesario integrar el aspecto psicológico durante el entrenamiento a fin de que las técnicas aprendidas se conviertan en recursos personales del deportista que pueda poner en práctica cuando lo necesite. Sin necesidad de “pensar” en cómo hacerlo.  Para ello, la práctica constante y en situaciones lo más reales posibles, será decisivo.

 “¿Cómo convivir con el error, con los fallos imprevistos? Más allá de que se produzcan causando un terremoto en tus planes o que solo los trastoquen un celemín, jamás me dejó de impresionar la exactitud de las consecuencias en ambos juegos.”

De nuevo, César marca un elemento común que en estos deportes, por el marcado carácter psicológico que tienen, suele resultar devastador. En los siguientes vídeos, preparados expresamente para este artículo, podemos ver estos procesos en acción. Aunque no podemos entrar en la mente de los deportistas su expresión facial y corporal dice mucho sobre sus sensaciones internas.

He trabajado con muchos ajedrecistas y, dado las condiciones en las que se compite, creo que el mindfulness es un excelente aliado en su preparación. De hecho, recomendaría a todos los ajedrecistas su práctica. Puesto que las condiciones del billarista son similares, extendería esta recomendación a ellos también.

Para finalizar este artículo, me gustaría señalar otra similitud que, a la vez, también es diferencia entre el ajedrez y el billar y que tiene que ver con la naturaleza de la competición. Tanto en billar como en ajedrez estás obligado a tomar una decisión en un tiempo determinado, no puedes eludir esta responsabilidad. Además, puesto que es un deporte individual, no puedes delegar en otros esa toma de decisión. Sea como fuere lo que ha sucedido en el trascurso de la partida, deberás afrontar la nueva situación y actuar en ella. Durante la partida, el presente es lo único que importa y quedar anclado en lo que hubiera podido suceder o en lo que me gustaría que sucediera, es el abono perfecto para cometer un error decisivo.

Sin embargo, esta similitud también guarda una diferencia y es que en ajedrez, independientemente de los resultados que vayas cosechando, vas a jugar un número determinado de partidas. Los torneos se suelen jugar a 9 rondas así que. En el billar, en cambio, se juega a eliminatorias. Desde un punto de vista psicológico, el billar resulta más duro pues un error puede dar al traste con el torneo. No obstante, la obligación de competir tras una derrota  (o varias), crea una situación muy dura mentalmente para cualquier ajedrecista. Por supuesto, cómo se ha producido esta derrota (o derrotas) es fundamental para su correcta digestión.

Para terminar, me gustaría compartir dos afirmaciones que hablan sobre la importancia de la psicología en ambos deportes. La primera es de Enrique Bañuls, billarista que remarcaba que  bautizaba al billar como “la precisión de un tiro con arco y la estrategia del ajedrez» y opina que se compone de un 80 % de psicología y el otro 20 % de ejecución.” (Entrevista en Levante –emv, 2016. Enlace: http://www.levante-emv.com/safor/2016/08/13/billar-80–psicologia-20/1455553.html).

En el mismo sentido, pero desde el lado del ajedrez, el gran entrenador Mark Dvoretsky (que nos dejó en 2016), dice en su famoso libro Analytical Manual (la traducción es de PsiChess) el hecho de que la psicología es un componente indisoluble del ajedrez hace tiempo que ha dejado de necesitar demostración. O, incluso, Garry Kasparov que asegura que hay pocos terrenos donde la psicología tenga un papel tan devastador como en el ajedrez. […] Por mucho que algunos jugadores intentan minimizarla, la importancia de la psicología no puede desestimarse, ni en ajedrez ni en ninguna otra actividad. […] Incluso un juego como el ajedrez, que parece un rompecabezas matemático, depende en todo momento, y no solo frente al tablero, de una perspectiva adecuada.” (Cómo la vida imita al ajedrez).

Sin pretender entrar en muchos matices y sugerencias, el ajedrez y el billar guardan una más que estrecha relación. La importancia de la psicología en ambos deportes es más que evidente y, entre todos estos recursos destaca uno: la concentración. En un próximo artículo vamos a ver diferentes modos de trabajar y entrenar la concentración para la competición.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *